Historias de esperanza

Vanessa, receptora de riñón

Vanessa tenía 21 años cuando empezó a sentirse mal. Intentó ignorar los síntomas y seguir con su vida normal, pero pronto acabó en el hospital. Se enteró de que padecía el síndrome de Goodpasture, una enfermedad rara que ataca los pulmones y los riñones. Vanessa recibió un tratamiento para los pulmones, pero sus riñones habían quedado dañados permanentemente. Durante los 11 años siguientes, Vanessa compaginó un trabajo a tiempo completo con tratamientos diarios de diálisis. Cuando la diálisis dejó de funcionar, su única oportunidad de vivir era un trasplante de riñón.

El padre de Vanessa, Gilbert, era perfectamente compatible con la donación en vida. Seis meses después, a la edad de 32 años, Vanessa recibió su nuevo riñón. Se sintió mejor de inmediato y el proceso de recuperación fue tranquilo tanto para Vanessa como para Gilbert. En menos de dos meses, Vanessa estaba lista para volver a la vida y empezar a perseguir sus sueños.

Vanessa encontró el amor y un socio al año siguiente de su trasplante. Conoció a su prometido, Ben, y abrieron un restaurante de éxito, del que son propietarios. Como chef, Vanessa pasa muchas horas al día de pie, algo que no habría sido posible sin su trasplante. Su nuevo riñón también permitió a Vanessa lograr algo que nunca soñó que sería posible: ser madre de una niña sana, LisaMarie. El viaje de donación en vida de Gilbert y Vanessa ha fortalecido su vínculo, y Vanessa estará siempre agradecida por los cuidados que recibió de su familia y por el regalo de vida que recibió de su padre.