Historias de esperanza

Valerie, receptora de hígado

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Mirando a Valerie hoy, es imposible decir que una vez estuvo mortalmente enferma. Fue hace tanto tiempo que Valerie ni siquiera recuerda aquella terrible época. Lo que sí sabe es que un trasplante de hígado le salvó la vida.

A Valerie le diagnosticaron artresia biliar, una rara enfermedad hepática potencialmente mortal, cuando era un bebé. Debido a los graves y rápidos daños que la enfermedad estaba causando en su hígado, Valerie fue incluida en la lista nacional de espera para trasplante de órganos cuando sólo tenía nueve semanas. Pasaron los meses. Los padres de Valerie hicieron todo lo posible por cuidarla y mantenerla cómoda, mientras esperaban ansiosos la noticia de que se había donado un hígado compatible. Más de un año después, por fin llegó la llamada que sus padres esperaban. Valerie recibió su nuevo hígado y la oportunidad de vivir una vida larga y sana cuando tenía 18 meses.

Ahora, más de veinticinco años después, el hígado donado a Valerie le sigue permitiendo vivir su vida al máximo. Fue a la universidad, consiguió un buen trabajo y es miembro activo de su iglesia. La donación de su donante también hizo posible que Valerie se casara con el amor de su vida y experimentara otro milagro: la alegría de la maternidad. Hace poco, Valerie dio a luz a una niña sana, sin problemas ni complicaciones. Está agradecida por el tiempo que pasa con su hija: la baña, le lee, juegan juntas y simplemente la ve crecer.

Incluso después de todos los años transcurridos desde que Valerie recibió el trasplante de hígado que le salvó la vida, nunca da por sentada su buena salud. Valerie agradece cada día su segunda oportunidad en la vida y todo lo que le ha dado.