Historias de esperanza

Trevin y Renee, donante y madre donante

Trevin era un joven de 19 años cariñoso y respetuoso con un gran sentido del humor. Atleta y líder por naturaleza, Trevin siempre estaba ayudando a los demás y le encantaba hacer sonreír a la gente. Era un estudiante universitario que empezaba a perseguir sus sueños de adulto cuando su vida terminó como consecuencia de un tiroteo desde un coche. Su madre, Renee, y la familia de Trevin no sabían qué hacer cuando se les planteó la posibilidad de donar los órganos de Trevin. La decisión que tomaron se ha convertido desde entonces en la mayor fuente de consuelo para la familia de Trevin, que se enfrenta a la pérdida de alguien que significaba tanto para ellos.

La donación de Trevin salva vidas y reconforta a su familia

El hijo de Renee, Trevin, podría describirse mejor como un "buen chico". Tímido, tranquilo y respetuoso, pero con un gran sentido del humor, Trevin disfrutaba haciendo sonreír a la gente. Jugaba al fútbol y al baloncesto, era un líder tanto dentro como fuera del campo y de la cancha, y se podía contar con él para echar una mano. Trevin, un hijo, hermano, tío, sobrino y amigo muy querido, siempre veía el lado positivo de las cosas y tenía una habilidad natural para llevar la felicidad a los corazones de los demás.

Trevin era un estudiante universitario de 19 años que empezaba a perseguir sus sueños de adulto cuando fue víctima de un tiroteo cerca de su casa. En el hospital, su familia recibió la devastadora noticia de que Trevin había muerto. Mientras trataban de asimilar la pérdida, se les planteó la posibilidad de que Trevin fuera donante de órganos. La donación de órganos no era un tema del que su familia hubiera hablado. Ni Renee ni su marido querían tomar una decisión tan importante en ese momento tan vulnerable. Sin saber qué hacer, Renee se preguntó qué querría Trevin y escuchó una respuesta clara desde su interior: sí.

En los cinco años que han pasado desde aquel desgarrador día, Renee ha experimentado una amplia gama de emociones dolorosas mientras lloraba la pérdida de su hijo. También ha llegado a ver de un modo muy diferente la decisión que antes le parecía tan difícil. La donación de los órganos de Trevin se ha convertido en la mayor fuente de consuelo para Renee y la familia de Trevin mientras siguen afrontando su muerte. Creen que Trevin se habría sentido honrado y orgulloso de ser donante.

Renee encuentra fuerza y esperanza compartiendo su historia y concienciando a la gente de su propia comunidad sobre la importancia de registrarse como donante de órganos, ojos y tejidos. A mayor escala, disfruta viajando para "hacer correr la voz" a grandes audiencias sobre el "beneficio para todos" que supone salvar y curar vidas mediante la donación. Renee reconoce que preferiría que Trevin siguiera aquí, pero su donación significa que al menos su muerte no fue en vano. Hoy, Renee ve que el propósito de Trevin era mayor que su dolor.