Historias de esperanza

Tamika, receptora de tejidos

Cuando Tamika recibió la noticia de que tenía cáncer de mama, encontró el poder para vencer a su enfermedad en el apoyo que recibió al abrirse a los demás. El tejido de un donante fallecido permitió a Tamika recuperarse tras su doble mastectomía y la inspiró a devolver a los miembros de comunidades minoritarias lo que habían recibido animándoles a hablar de temas de salud y a sacar fuerzas del amor.

A miles de kilómetros de su familia y amigos, Tamika acababa de empezar un nuevo trabajo en una nueva ciudad cuando se encontró un bulto en el pecho. Activa, preocupada por su salud y con sólo 36 años en aquel momento, Tamika luchó por saber cómo afrontar el diagnóstico de cáncer de mama. El primer instinto de Tamika, que siempre había sido la persona en la que confiaban los demás y se enorgullecía de tener todo bajo control, fue guardárselo para sí misma y librar su batalla en solitario, pero el cáncer la obligó a replantearse su enfoque de la vida. Al principio se sinceró con unos pocos amigos íntimos, y luego siguió adelante. Tamika empezó a hablar con cualquiera que quisiera escucharla mientras atravesaba todas las fases de su viaje hacia la recuperación, incluida la recepción de tejido de un donante fallecido como parte de su tratamiento.
como parte de su cirugía de reconstrucción mamaria tras una doble mastectomía.

El acto desinteresado del donante de Tamika sembró semillas de amor en su interior y la inspiró a querer sembrar semillas de amor en los demás con la esperanza de que ellos también difundieran amor. Hoy es una mujer activa en su comunidad, donde sabe que hay mujeres que padecen cáncer de mama y otros problemas de salud en un silencio que cree que hay que romper.

"Las mujeres sufren y necesitan una ayuda que son reacias a buscar. El regalo de mi donante de tejidos me dio energía para compartir mi perspectiva y dar a otras mujeres", dijo Tamika añadiendo: "Realmente es un regalo que sigue dando."