Historias de esperanza

Makenzie, receptora de tejido

Receptor de tejidos - Makenzie (Desfile de las Rosas)

Una rotura del ligamento cruzado anterior por una lesión deportiva en su primer año de instituto dejó a Makenzie con dolores constantes y afectó gravemente a su vida tanto dentro como fuera del campo de juego. Los tejidos donados le permitieron mantener su estilo de vida activo y saludable y cumplir su sueño de ser capitana de su equipo de hockey sobre hierba.

Un donante de tejido ayuda a Makenzie a reanudar su vida activa

Hacer ejercicio y mantenerse sana siempre han sido dos de las pasiones de Makenzie. Makenzie, una atleta nata, entró en los equipos de hockey sobre hierba y softball en su primer año de instituto. Cuando no practicaba deportes organizados, Makenzie se mantenía activa de otras maneras: corriendo, haciendo senderismo, nadando, participando en clubes escolares, saliendo con amigos y pasando tiempo de calidad con sus padres y su hermano mayor. Nunca imaginó una vida sin deporte, pero todo estaba a punto de cambiar.

Makenzie tenía 14 años y acababa de terminar su primera carrera de 5 km cuando se produjo una hiperextensión de rodilla. Como el dolor inicial no parecía indicar una lesión grave, Makenzie siguió practicando deporte y haciendo ejercicio con regularidad durante los meses siguientes. Sin embargo, pronto empezó a sentir un dolor terrible y constante cada vez que se movía, dentro o fuera del campo de juego. Su médico le practicó una intervención quirúrgica exploratoria durante su segundo año de carrera, con resultados sorprendentes: El LCA de Makenzie estaba roto en un 98%. Gracias a la donación de un donante, su médico pudo realizar inmediatamente un trasplante de tejido para ayudar a Makenzie a volver a participar plenamente en la vida.

El tejido donado hizo posible que Makenzie reanudara el estilo de vida saludable que tanto le gusta y siguiera destacando en el deporte. Makenzie no sólo volvió a jugar al hockey sobre hierba, sino que también logró su gran sueño de convertirse en capitana del equipo. Makenzie valora el regalo de su donante como el mejor que ha recibido nunca. Sin él, sabe que su vida nunca habría sido la misma, y se esfuerza cada día por honrar a la persona que le dio la oportunidad de vivir su vida al máximo.