Historias de esperanza

Lukas, donante fallecido y Nikki, madre donante

El regalo de la vida, el tiempo
Lukas era un niño divertido y muy listo al que le encantaban la historia, los libros y la música. Era rápido con los chistes y le encantaba deslumbrar a amigos y familiares con sus conocimientos de hechos históricos.

En la universidad se especializó en Ingeniería Mecánica, el siguiente paso perfecto para un joven al que siempre le había gustado desmontar cosas para ver cómo funcionaban... literalmente. Le fascinaban los relojes e incluso trabajó reparando relojes de lujo.

Todos sabían que, con el tiempo, cambiaría el mundo.

Una historia de compasión
En su adolescencia, Lukas visitaba a los residentes de la residencia de ancianos donde trabajaba su madre. Algunos residentes con demencia habían vuelto a hablar alemán, así que Lukas utilizó su fluidez lingüística para ayudar a los familiares a mantenerse en contacto.

Este tipo de compasión por los demás no sorprendió a nadie que conociera a Lukas. Sólo tenía 8 años cuando anunció a su familia que quería ser donante de órganos.

Y lo hizo. Poco después de cumplir 15 años y medio, Lukas solicitó su permiso de conducir temporal y marcó la casilla para inscribirse en el registro estatal de donantes de órganos, ojos y tejidos.

Cuestiones de tiempo
Unas semanas antes de Navidad, a la edad de 18 años y mil días después de tomar la decisión de ser donante, Lukas falleció en un fatal accidente.

Para ocho receptores de trasplantes, su decisión de inscribirse se convirtió en el regalo de la vida -y del tiempo- en esas fiestas.

El hombre que recibió el hígado de Lukas dijo que su trasplante le permitió "llegar a Nochebuena" y más allá, algo que antes creía imposible. Su madre, de 81 años, su mujer, sus seis hijos y sus dieciséis nietos están agradecidos por el tiempo extra que han pasado con su ser querido.

El otro regalo de Lukas
El otro regalo que Lukas hizo aquella Navidad fue a su familia.

"Estamos orgullosos de Lukas y del legado que ha dejado. No quiero que nadie vea su historia
y se centre en la tormenta. Quiero que vean el hermoso arco iris que dejó tras la tormenta para que muchos lo admiren y lo amen", dijo su madre, Nikki.

Al compartir con ellos su decisión de donar, Lukas dio a su familia la paz que da el saber, sin lugar a dudas, que su hijo eligió hacer de sus últimos momentos en la tierra algo verdaderamente heroico.