Historias de esperanza

Julian, receptor de riñón

Un donante vivo salva vidas

Julian, receptor de un riñón, pasó gran parte de su infancia entrando y saliendo del hospital debido a una enfermedad rara que limitaba el flujo sanguíneo a sus pulmones y riñones. Desafiando las probabilidades, Julian llegó a la edad adulta y se disponía a celebrar la Navidad con su mujer y su hijo pequeño cuando se puso muy enfermo y acabó de nuevo en el hospital. Se enteró de que padecía una enfermedad renal terminal y durante los dos años siguientes tuvo que someterse a un agotador régimen de diálisis diaria. Perdió un tiempo precioso para estar con su familia y se vio obligado a dejar su trabajo. Su única oportunidad era un trasplante de riñón.

Ana, la hermana de Julián, quiso ayudar y las pruebas le dieron la buena noticia de que era perfectamente compatible para la donación en vida. Dos meses después, a la edad de 31 años, Julián recibió su nuevo riñón. Se sintió mejor casi de inmediato y el proceso de recuperación fue tranquilo tanto para Julián, como receptor del riñón, como para Ana, como donante en vida. Unas semanas más tarde, Julián ya estaba empezando a llevar un estilo de vida activo que antes le había resultado imposible, y Ana había vuelto a trabajar como técnico de emergencias médicas.

La vida después de un trasplante de riñón

Más fuerte, más sano y libre de la diálisis, Julián ha vuelto a su trabajo de técnico de automóviles. Disfruta de las cosas sencillas que antes no podía hacer, como beber toda el agua que quiere. Y lo que es más importante, ahora es el marido y padre implicado que siempre quiso ser. Para Julian es prioritario pasar tiempo con sus seres queridos y apreciar cada momento que pasan juntos. Como receptor de riñón, Julian no se detiene en pequeñeces: sabe que la vida es demasiado preciosa y demasiado corta para no centrarse en ser feliz.

Julián siempre había admirado el gran corazón de Ana, pero en última instancia fue su riñón lo que le salvó. Su viaje de donación en vida ha fortalecido su vínculo, y Julián estará siempre agradecido por el regalo de vida que recibió de su hermana.