Historias de esperanza

Aeisha, receptora de intestino delgado

El viaje del trasplante de Aeisha

Aeisha, receptora de un trasplante intestinal, acababa de trasladarse a Nueva York para seguir una carrera en Broadway, cuando una enfermedad inflamatoria intestinal puso en peligro sus sueños y su salud. Un trasplante intestinal le salvó la vida y le dio un nuevo propósito: servir de chispa de inspiración curativa para otros como ministra.

Aeisha, artista de talento, esperaba pasar la mayor parte de su tiempo sobre los escenarios de la Gran Manzana tras su graduación universitaria. Desgraciadamente, enfermó de gravedad poco después de llegar a Nueva York, lo que la llevó al hospital. Diagnosticada con la enfermedad de Crohn, Aeisha controló con éxito sus síntomas durante tres años, hasta que las complicaciones del tratamiento provocaron la formación de coágulos sanguíneos. Los coágulos la dejaron en coma durante dos meses y le provocaron la pérdida del intestino delgado. Cuando por fin recobró el conocimiento, Aeisha recibió la noticia de que su única esperanza de sobrevivir era un trasplante de intestino delgado.

Incapaz de ingerir alimentos sin intestino, Aeisha soportó entre 14 y 16 horas diarias de tratamientos con nutrientes intravenosos para mantenerse físicamente durante dos años mientras esperaba un trasplante de intestino delgado. Durante ese tiempo, el apoyo de su familia y su inquebrantable fe espiritual ayudaron a Aeisha a mantenerse positiva y fuerte emocionalmente. En total, se sometió a 17 intervenciones quirúrgicas, y fue la última la que le dio una nueva vida: por fin recibió su trasplante de intestino delgado.

La vida como receptor de un trasplante intestinal

Gracias al donante que le salvó la vida, hoy Aeisha está sana y es una apasionada de la vida sana. Ha vuelto a actuar, ha contratado a locutores profesionales, le gusta cocinar, tocar el piano y componer canciones. Aeisha también ha encontrado una nueva vocación en la vida como ministra, con la misión de ayudar a otros que están enfermos y luchando. Quiere que todos crean que ellos también pueden superar la adversidad. Utilizando las artes y la oración como herramientas, ha ido a hospitales para inspirar a pacientes y trabajadores esenciales, ofreciendo la mano amiga que siente que se le dio a ella. Aeisha comparte su historia tan a menudo como le es posible, haciendo hincapié en la importancia de la donación de órganos, ojos y tejidos, y en cómo puede salvar y curar vidas.

"La decisión de donar es lo más desinteresado que alguien puede hacer y mi gratitud a mi donante va más allá de las cumbres del monte Everest", afirmó Aeisha.