Historias de esperanza

Ieesha, receptor de tejidos

El viaje del tejido de Ieesha

Ieesha, receptora de tejidos, siempre está en movimiento. Cuando no está ocupada dedicando su tiempo al trabajo sin ánimo de lucro y a las causas en las que cree, o abrazando a su foodie interior en la cocina, a Ieesha le encanta correr. Ha recorrido muchos kilómetros a pie, participando en 10 medias maratones y más de 40 carreras; pero es su mano la que ha tenido un impacto más significativo en su vida.

Hace unos años, Ieesha estaba participando en una carrera de resistencia con obstáculos cuando se cayó por una colina rocosa. Pensando que sólo se había torcido la muñeca, Ieesha consiguió terminar la carrera. Sin embargo, una visita posterior a urgencias reveló algo mucho más preocupante: Ieesha tenía un tumor potencialmente canceroso en la mano que había provocado la rotura del hueso al caerse. Había que extirpar el tumor para evaluarlo e Ieesha necesitaba que le donaran tejido para curar la mano.

Ieesha salió de la operación y recibió la grata noticia de que el tumor era benigno y que el trasplante de hueso de un donante de tejidos había sido un éxito. Tremendamente aliviada por estar libre de cáncer y en vías de recuperación de su lesión, Ieesha descubrió que no sólo se sentía mejor, sino que también tenía un nuevo sentido de aprecio por la preciosidad de la vida y por cómo quería vivirla.

La vida como receptor de tejidos

Ieesha ha retomado su estilo de vida activo y ha vuelto a cocinar y a correr. Para celebrar el primer aniversario de su trasplante de tejidos, Ieesha consiguió lo que considera su mayor logro: ¡completar una maratón! También se ha propuesto compartir su historia con los demás tan a menudo como sea posible, haciendo hincapié en la importancia de la donación de órganos, ojos y tejidos, y en las muchas maneras en que puede salvar y curar vidas.

Ieesha piensa en su donante de tejidos cada vez que ve la cicatriz en su cara.