Historias de esperanza

Dinorah, receptora de riñón

Dinorah sufría de hipertensión, que hacía mella en su cuerpo. En 2009, sus riñones empezaron a fallar y empezó a someterse a diálisis tres veces por semana. Se sentaba en una silla durante tres horas y media cada día mientras una máquina hacía el trabajo que sus riñones eran incapaces de hacer. Al poco tiempo, esta jugadora de fútbol apenas podía subir escaleras.

Avanzamos rápidamente hasta 2011: Dinorah acaba de llegar a casa de la diálisis. Agotada, decide ver la tele con su hija antes de irse a la cama. Terminó el programa y se fue a dormir. Al llegar a su dormitorio, sucedió. Sonó el teléfono. Era el hospital, con la noticia de que tenían un riñón donado para ella.

Para Dinorah, el proceso de recuperación del trasplante fue largo y doloroso. Varios meses después de la operación, Dinorah se sentía sana y dispuesta a escalar montañas, tanto en sentido literal como figurado. Se dirigió a Red Rock para disfrutar de las vistas y de su nueva vida gracias a la generosa donación de su donante. Ahora, años después, Dinorah suele ir de excursión a Red Rock e incluso se ha unido a un grupo de senderismo. Quiere mantenerse en forma para cuidar lo mejor posible de su nuevo riñón. Hoy su mensaje para cualquiera que se plantee donar es éste: "Si Jesús dio su sangre y su cuerpo para salvarnos, ¿por qué no lo hacemos nosotros?".

Historia proporcionada por AMAT.