Historias de esperanza

Apurva, receptor multiorgánico

El viaje de Apurva hacia el trasplante multiorgánico

Apurva, triple receptor de órganos, ha dedicado su carrera a iniciativas de desarrollo global en apoyo de organizaciones de servicios sociales de todo el mundo. Fuera del trabajo, viaja, cocina, lee y pasa tiempo con su familia y amigos. Cuando Apurva empezó a experimentar un agotamiento extremo y un aumento de peso, buscó orientación médica con resultados impactantes: tres de sus órganos vitales estaban en estado crítico, tanto que fue necesario un trasplante de corazón, hígado y riñón para salvarle la vida.

Antes gozaba de buena salud, pero al principio Apurva intentaba asimilar la devastadora noticia de que su corazón estaba muy enfermo cuando también le diagnosticaron cirrosis y cáncer de hígado. Poco después, se enteró de que sus riñones también estaban dañados. Los trasplantes aislados no eran una opción debido al debilitamiento de su corazón. La única esperanza de Apurva era un trasplante multiorgánico, y viajó a un hospital lejano especializado en esta compleja cirugía para recibir tratamiento. Tras pasar allí casi 110 días, un donante de órganos hizo posible que Apurva recibiera su nuevo corazón, hígado y riñón, y con ellos una nueva oportunidad de vida.

La vida de un receptor de corazón, hígado y riñón

Tras algunos baches iniciales en su camino hacia la recuperación, Apurva salió del hospital poco más de un mes después de la operación, y nunca ha mirado atrás. Hoy vuelve a sentirse sano y con energía, y ha podido volver al trabajo. Y lo que es más importante, Apurva está feliz de estar de nuevo en casa con su familia, atesorando el tiempo con su esposa y la oportunidad de experimentar la alegría de ver a sus dos hijos crecer y convertirse en jóvenes maravillosos. Apurva está profundamente agradecido al personal sanitario que le atendió en cada paso de su viaje hacia el trasplante de órganos, y también está profundamente impresionado por el donante de órganos y la familia del donante que le salvaron la vida, y les estará eternamente agradecido.

"Inscribirse como donante de órganos, ojos y tejidos es una forma increíble de prolongar y curar la vida de otra persona", afirma Apurva. "Creo que a menudo es el último gesto de caridad y servicio que uno puede dar. Ya sea como donante vivo o como donante fallecido, es un profundo acto de generosidad. Nunca podré expresar con palabras el agradecimiento que siento por mi donante y mi familia donante que, en medio de su tragedia, hicieron posible que mi familia pasara más años junta."